AQUAMAN

Aquaman

director: James Wan

intérpretes: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Yahya Abdul Mateen II, Temuera Morrison, Dolph Lundgren, Michael Beach, Ludi Lin.

género: Superhéroes, fantástico, acción. 2018. 135 min.

En pleno océano, un submarino es abordado por unos piratas que arrasan con todo lo que encuentran por delante, hasta que llega Arthur Curry, conocido con el nombre de Aquaman, para salvar la tripulación y castigar a los responsables del ataque. Arthur lo celebra con su padre, con quien vive tranquilamente en un pequeño pueblo pesquero, pero todo cambia cuando Mera llega para avisarle de que la civilización a la que pertenece, Atlantis, corre peligro debido a la gran guerra que es a punto de declarar Orm, el hermanastro de Arthur.

Estamos en un momento en que cada nueva película de DC Comics es recibida con un “a ver si esta sí”. Seguramente es una presión añadida injusta para los títulos que vienen, pero la verdad es que, entre la propia DC y los responsables de Warner, lo han ganado a pulso. En todo caso, teniendo en cuenta estas expectativas, se puede afirmar que Aquaman pasa el examen con más fortuna que buena parte de sus antecesoras. Y lo hace, por un lado, acercándose a las fórmulas narrativas relativamente conservadoras de Marvel, pero por otro arriesgando en el apartado formal. Así pues, si bien puede resultar discutible en cuanto a la parcela estética, algunas elecciones de casting o escenas que rozan el esperpento, es innegable que Aquaman apuesta por una idea y una mentalidad concretas, y que se mantiene fiel hasta el final. Y lo más importante, deja esa sensación de haber pasado dos horas de entretenimiento, por encima de todo.

Aunque el superhéroe ya había aparecido en La Liga de la Justicia y había sido mínimamente contextualizado, Aquaman está pensada para que cualquier espectador acceda al personaje por primera vez. La construcción del héroe tiene sus particularidades, ya que Aquaman ya es conocido como tal entre la población terrestre y el foco de la historia es el de su coronación en el mundo submarino al que pertenece. En cierto modo, sigue un camino muy parecido al de Thor (hermano malvado incluido), sumado a los evidentes paralelismos con la figura del Rey Arturo. Pero lo que más define el tono general deAquaman es esa sensación que el propio personaje no se toma demasiado en serio su misión; al menos, no como un objetivo en el que le va la vida o hacia el que el empuje una verdadera implicación emocional. En realidad, tampoco es que la película le ponga las cosas especialmente complicadas.

Uno de los leitmotivs de la historia es la relevancia del medio en el que tienen lugar los diferentes enfrentamientos; la importancia de tener el terreno a favor. En este sentido, Aquaman comparte las preferencias del protagonista, ya que la película funciona mucho mejor cuando respira fuera del agua que cuando se sumerge. Por un lado, James Wan demuestra desarrollarse mucho mejor tras la cámara; sólo hay que ver la primera lucha de Nicole Kidman o todo el episodio que tiene lugar en Sicilia (es impresionante como conecta, sin cortes, dos persecuciones simultáneas). La otra ventaja es que la película se desprende de todos los componentes digitales y estéticos que intervienen cuando la acción tiene lugar en el fondo marino. Y es que todo el colorismo kitsch deAquaman, Su devoción por los dorados y la versión “guerrera” que presenta de algunas especies marinas serían una razón definitiva de alejamiento si el film no mostrara esta poca vergüenza y resultara tan entretenido.

Del mismo modo, mientras es complicado no sentir un punto de vergüenza ajena al ver Willem Dafoe o Nicole Kidman adornados con según qué vestuario, la dejadez con la que viste el propio Aquaman contribuye a una irreverencia y poca solemnidad que hacen el personaje más cercano. Y, obviamente, también hay que hablar del carisma de Jason Momoa. El actor no sólo funciona en las escenas de acción (lo que, en el fondo, era de esperar), sino que aporta al personaje un punto sarcástico y gamberro que conecta fácilmente con el espectador. Este es uno más de los elementos con los que Aquaman parece decirte en todo momento que no te tomes demasiado en serio todo lo que está pasando. Que sí, que es capaz de ponerte un pop tocando los bongos o gambas gigantes en formación de ataque, porque … ¿por qué no? De hecho, muchas decisiones de la película parecen tener esta pregunta como origen.

Más allá de Thor (intercambias el martillo por el tridente, y pocas diferencias quedan), Aquaman bebe de un buen número de referencias más o menos recientes. El pequeño periplo por el desierto parece extraído de un título de Indiana Jones, el primer combate entre Arthur y Orm es un Gladiator bajo el agua, los soldados reales de Atlantis podrían ser perfectamente stormtroopers, Y así con otros elementos. Esto no quita, sin embargo, que la película muestre una buena actitud en general en cuanto a acción, ritmo y también componente humorístico. Además, se nota que detrás hay un director cómodo con el material que tiene, y dispuesto a divertirse en el mismo nivel en el que quiere que lo haga el espectador. Sin ser ni mucho menos una película redonda, y estando claramente por debajo de lo que consiguió DC Comics con Wonder Woman, Lo que ofrece Aquaman no queda tan lejos de lo que podemos encontrar en la clase media de Marvel.

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