CREED II

Creed II

director: Steven Caple Jr.

intérpretes: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Dolph Lundgren, Florian Munteanu, Phylica Rashad, Wood Harris.

género: Drama, deportivo. 2018. 130 min.

Tras recuperarse de la derrota contra Ricky Conlan, Adonis Creed adjudica por fin el cinturón de campeón del mundo de pesos pesados. A partir de entonces, aunque con relativa tranquilidad una nueva etapa de su vida personal con su pareja Bianca. Sin embargo, todo cambia cuando el boxeador ruso Viktor Drago lo desafía públicamente, lo que rememoraría el combate en el que su padre Ivan acabó con la vida del padre de Adonis, Apollo Creed.

Hace tres años, la aparición de Creed supuso un apreciable reencuentro con el universo de Rocky. Pese a no contar con un guión dispuesto a romper ningún molde, Ryan Coogler consiguió un buen equilibrio entre el homenaje a las figuras legendarias de la saga y el necesario salto generacional de la historia. Visto esto, el principal cometido que se podía esperar por parte de Creed II era un mantenimiento de esta trayectoria en todos los aspectos, pero aunque en general aguanta bien el tipo, no puede evitar quedar por debajo de su predecesora. La pérdida de Coogler tras la cámara y la falta de riesgo y de sustancia a nivel narrativo hacen que Creed II sea ​​una película aún más rutinaria y, lo que es peor, menos emocionante.

Una de las principales distinciones que se detectan a Creed II es la intensificación del foco sobre el personaje de Adonis. La voluntad de hacerlo evolucionar a nivel personal y familiar es evidente, y la película destina un buen puñado de minutos a esta vertiente de la trama. El problema llega a la hora de comprobar la incidencia de todos estos factores a la vida profesional de Adonis: casi nula. Por ejemplo: el dilema ante el reto de enfrentarse o no a Viktor Drago queda del todo ficticio; no sólo por el hecho de saber con anterioridad que el film se basa en este combate, sino porque nunca se nos muestra un personaje con verdaderas dudas o indicios de cambiar sus prioridades. El hecho de casarse y tener una hija pasa a formar parte su vida, pero en el fondo no le cambia la forma de ver las cosas. Por lo menos, Creed II no nos lo demuestra en ningún momento.

Huelga decir que hubiera sido muy osado esperar una trama revolucionaria en una película como Creed II, Pero en este caso todo está descaradamente teledirigido hacia una resolución tan lógica como previsible. Por mucho que el film pretenda hacernos creer que su entorno se opone a su combate con Viktor, el protagonista no se encuentra con un verdadero obstáculo externo en su camino, y todo termina siendo una historia de superación personal. Y por mucho que el personaje nos despierte simpatías (la película le pone bastante fácil en este sentido), no llega a acumular el carisma y la potencia suficientes para hacernos sentir identificados emocionalmente con él. De hecho, en Creed II hay mucha más alma en cada intervención del propio Rocky Balboa, incluso cuando llama al ayuntamiento para quejarse de la farola estropeado de ante su puerta. Por mucho que ya lleve dos películas, Adonis Creed está lejos de igualar la dimensión de su maestro.

En todo caso, sí es cierto que las escenas que comparten los dos son, en gran medida, el mejor de Creed II. Por ejemplo, los momentos en que Rocky aconseja Adonis sobre la petición de mano a Bianca o sobre cómo debe actuar durante el parto de su hija saben llevar esta relación maestro-discípulo a otro nivel. Además, sirven en cierto modo como homenaje de Rocky en Apollo, la figura paternal que perdió Adonis, y contribuyen al significado global del combate con Viktor Drago. Lo que queda bastante descafeinado, precisamente, es el reencuentro de Stallone y Lundgren en sus míticos papeles, limitado apenas a una simple conversación. En cambio, Creed II sí que intenta dotar de carga emotiva la situación familiar de los Drago, pero de forma no demasiado afortunada y llena de clichés soviéticos. En ningún momento congeniamos con él, y tampoco parece que el filme le dé demasiada importancia.

Pero a pesar de todo esto, y de cómo se echa en falta un director que busque un mínimo sentido a la hora de dirigir los combates, Creed II se mantiene de pie con fuerza corrección. Básicamente, gracias al tipo de película que es. Aunque sea sólo para la cuenta atrás hasta el esperado enfrentamiento final, o por el sabor especial que transmite cada escena en que aparece Stallone, el trayecto pasa de forma bastante entretenida. Tal como conseguía su predecesora, Creed II es consciente de los mínimos bajo los que no debe caer, y así lo cumple. Incluso el cierre de la historia nos regala un montaje paralelo bastante bien encontrado para las dos generaciones que protagonizan esta nueva arranque de la saga. Eso sí, el recorrido de esta a partir de ahí queda en una posición un tanto dudosa. Teniendo en cuenta que el propio Stallone ha despedido de Rocky, muy deberán trabajar el personaje de Adonis para mantener el interés a la ya anunciada tercera parte.

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