JURASSIC WORLD: EL REINO CAÍDO

Jurassic World: Fallen Kingdom

director: J. A. Bayona

intérpretes: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, James Cromwell, Rafe Spall, Toby Jones, Justice Smith, Daniella Pineda, Ted Levine, Geraldine Chaplin, Jeff Goldblum, B.D. Wong, David Olawale Ayinde.

género: Ciencia ficción, aventuras, acción. USA, 2018. 130 min.

Tres años después de la destrucción del parque Jurassic World, los dinosaurios viven libremente en la Isla Nublar, pero su existencia está en grave peligro por culpa de la erupción del volcán que hay en el centro de la isla. En medio del debate sobre si hay que salvar o no, un grupo activista liderado por Claire y Owen consigue viajar a la isla para ayudar a evacuar a los dinosaurios y llevarlos a un lugar seguro.

Ver el nombre de Juan Antonio Bayona al frente de una de las grandes superproducciones de Hollywood de este año supone todo un acontecimiento. No sólo pesa la proximidad, sino también el mérito de haber llegado a esta enorme hito tras una trayectoria de sólo tres títulos. Ahora bien, dicho esto, una vez se apagan las luces de la sala lo que cuenta ya sólo es la propia película. Y aquí, Jurassic World: El Reino Caído pincha estrepitosamente. A pesar de los intentos de Bayona hacerse suya la historia e incorporar los rasgos identitarios de su cine, el film se ve arrastrado por un guión paupérrimo que olvida dar un mínimo significado a todo lo que pasa. El espectáculo visual está, pero ver dinosaurios en una pantalla de cine ya no es algo extraordinario, no nos engañemos. Lo que necesitábamos eran motivos que justificaran el hecho de que nos los volvieran a mostrar, y Jurassic World: El Reino Caído no consigue darnos en casi ninguna. Se salvan escenas contadas, y poco más.

De principio a fin, la película se muestra sólida a la hora de conservar su denominador común: las malas decisiones. No sólo me refiero a las que determinan el rumbo de la historia, sino las que toman todos los que forman parte. Por supuesto que hay que ser consciente de qué tipo de película estamos viendo y que no podemos estar analizando desde la estricta racionalidad todo lo que pasa, pero Jurassic World: El Reino Caído lo pone demasiado difícil para conectar con las acciones de sus personajes. Desde el punto en que deciden volver a la isla en plena erupción volcánica para rescatar unos dinosaurios que hace tres años casi los matan, la sensación es que nada de lo que hacen tiene sentido. Ya sea porque la acción en sí es una estupidez, o porque no hay una mínima explicación de por qué ese personaje tomaría una decisión como esta. Si realmente los hechos de Jurassic World tienen incidencia en Jurassic World: El Reino Caído, La conclusión es que nadie ha aprendido ninguna lección y se vuelve a caer en los mismos errores.

De hecho, los protagonistas Owen y Claire siguen siendo completamente planos, sin ningún rasgo personal o motivación que los defina y nos haga identificar con ellos. Ni siquiera su supuesto vínculo sentimental, de cierto peso en el anterior film, está mínimamente trabajado en Jurassic World: El Reino Caído. Estas carencias también se aplican al resto de personajes, sobre todo en los clichés de afroamericano que hace reír (o lo intenta) y asiática científica reivindicativa, que no tienen ningún tipo de aportación más allá de resolver escenas puntuales. Tampoco hay un trabajo bastante consistente en el viejo Lockwood o el relevo generacional que representa su nieta (con cierta revelación sobre su origen que no tiene ni pies ni cabeza). Si miramos el bando “malo” de Jurassic World: El Reino Caído, Ya entramos de lleno al esperpento: aires de organización malvada de película de James Bond, primeros planos de contadores de dólares que no dejan de subir y, como punto álgido, una subasta de dinosaurios absolutamente grotesca y ridícula.

La imposibilidad siempre ha formado parte de la esencia del blockbuster de acción, pero que las licencias no chirría deben seguir una cierta continuidad respecto al resto y, en definitiva, no tomar el espectador por ingenuo una y otra vez. Y la sensación es que a Jurassic World: El Reino Caído todo esto le es bastante igual, o que realmente cree que le pasaremos por alto absolutamente todo. Una vez más, no estamos hablando de ponernos quisquillosos ante un film como este, pero cuando la historia se apoya tanto en estos recursos o incoherencias, todo acaba resultando demasiado descarado, por mucho que el listón de la credibilidad ya esté bajo de por si. Trasladar los dinosaurios a otro entorno y utilizarlos en situaciones y escenarios diferentes a los que habíamos visto hasta ahora podría ser interesante, pero no se puede hacer suspendiendo cualquier tipo de rigor. Todo esto hace que sea muy complicado implicarse en lo que pasa a Jurassic World: El Reino Caído, A no ser que nos lo tomemos en coña.

No deja de ser loable el intento de J. A. Bayona de llevar el film y la temática a su terreno, pasando del género catastrófico a jugar con el terror y la estética gótica, pero la inconsistencia de la historia es un lastre demasiado pesado. El director también busca con buen criterio imágenes icónicas y también homenajes a la Jurassic Park original, y la verdad es que se pueden salvar unas cuantas. Ahora bien, la certeza de que Jurassic World: El Reino Caído no le llega a la suela del zapato en el filme de Spielberg también es inevitable. Más allá de todas las debilidades narrativas, lo peor es que esta nueva entrega de la saga no transmite ningún tipo de emoción, y tratándose de Bayona -que de eso suele ir incluso demasiado sobrat- es una mala señal muy significativa. Es probable que Jurassic World: El Reino Caído arrase en las taquillas de todo el mundo y entre en todos los rankings históricos de recaudaciones, pero me extrañaría que el director catalán estuviera realmente satisfecho con esta película.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *