LA FAVORITA

The Favourite

director: Yorgos Lanthimos

intérpretes: Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz, Nicholas Hoult, Joe Alwyn, James Smith, Mark Gatiss.

género: Comedia negra, histórico. 2018. 115 min.

A principios del siglo XVIII, y en plena guerra contra Francia, la reina Ana de Inglaterra vive marcada por el progresivo deterioro de su salud, tanto física como mental. Una de las que saca más partido es la duquesa de Marlborough, mejor amiga y mano derecha de la reina, que es quien en realidad termina tomando las decisiones. No obstante, la llegada a la corte de Abigail Masham, prima de la duquesa, trastorna la relación con la reina Ana, ya que esta enseguida le coge cariño.

Si hay algún calificativo que no define precisamente el cine de Yorgos Lanthimos este es el de accesible. Desde su salto a la popularidad hace 10 años con canino hasta la enfermiza El Sacrificio de un Ciervo Sagrado estrenada apenas hace un año, el director griego ha conseguido incomodarnos con todo tipo de planteamientos rebuscados, siempre a medio camino entre el drama psicológico y la distopía sobrenatural. con la Favorita, Lanthimos suaviza relativamente esta dificultad para procesar su cine y firma una historia de tonalidad bastante diferente; no sólo por ser una película de época, sino para apostar por un humor excéntrico y una mala baba mucho más directa. El resultado es una obra cargada de personalidad, pero en general más dispersa y caprichosa a la hora de transmitir un mensaje o una idea concreta. Es por ello que la Favorita no se percibe tan sólida como las anteriores propuestas del director.

La película muestra su cara desde el inicio, con unos primeros compases en que Lanthimos evidencia la visión alocada que hará de esta corte real británica supuestamente respetable. Las escenas pintorescas, los diálogos medio infantiles entre la reina Ana y los políticos y demás personal, y sobre todo las diferentes salidas de tono de esta generan una clara sensación de parodia. Y sólo faltan escenas como una carrera de patos en pleno palacio porque la Favorita acerque a veces al tono de La víbora negra. La cámara de Yorgos Lanthimos no hace más que subrayarlo, por ejemplo con el uso de ópticas “ojo de pez” que deforman escenarios y movimientos, en una especie de representación de esta visión distorsionada de la realidad que domina la historia y de la trayectoria incierta que siguen los personajes. También denota el relativo rigor histórico de la Favorita, Aunque se basa en hechos completamente reales.

En todo caso, es bastante claro que la prioridad de la película no es hablarnos del valor histórico concreto de aquellos hechos, sino centrarse en la disputa personal en forma de triángulo entre la reina Ana, Sarah de Marlborough y Abigail Masham. El progresivo oscurecimiento de este conflicto, básicamente entre las dos pretendientes a ser la mano derecha de la reina, es la principal base de la Favorita. No en vano, es la parte más identificable con las anteriores historias de Lanthimos, que en este caso -y por primera vez- no trabaja con un guión escrito por él. La sensación es que, hasta entonces, la película queda más bien como un pasatiempo en el que el director viste con cierta gracia una historia a ratos demasiado irrelevante. Y tampoco es que el tono cómico de la Favorita conduzca a la carcajada, sino que a menudo se queda en la curiosidad o el esperpento; sin llevar a ningún lugar concreto.

A nivel formal, no se puede negar que el director griego sigue generando una especial atracción a través de sus encuadres y movimientos de cámara. Más allá de los citados “ojos de pescado” que entran en escena de forma recurrente, la Favorita es un trabajo brillante a nivel de fotografía y utilización de los espacios. Lanthimos tiende a oscurecer bastante la imagen, especialmente hacia el tramo final, y se atreve con iluminaciones mínimas como puede ser una simple vela. También consigue que el recargamiento de las salas y del vestuario acentúe la sensación de casa de locos que desprende el global de la película. El problema principal, sin embargo, es que no se acaba de detectar de qué forma todo esto está al servicio de un objetivo narrativo concreto. Hay varias escenas o incluso subtramas de la Favorita que no acaban de aportar nada, sino que simplemente se suman a la excentricidad del conjunto y suficiente.

Las actuaciones del trío protagonista son el otro gran valor de la Favorita. Olivia Colman está espectacular en la piel de esta reina Ana medio trastornada y en plena degeneración física; cada vez que aparece en pantalla es imprevisible. Tampoco se quedan atrás una Emma Stone que no para de demostrar que vale para todo y que aquí vuelve a estar brillante, y una Rachel Weisz que, a pesar de quedar un poco por debajo, se complementa a la perfección con sus dos compañeras de reparto. A pesar de éste y de los otros alicientes que presenta la película, la poca profundidad de la huella que deja supone un pequeño freno a la filmografía de un Lanthimos que siempre nos había dejado bastante más afectados. No es que la Favorita busque un gran público, porque sigue siendo una obra realmente peculiar, pero sí constata que a Yorgos Lanthimos este tono paródico y medio pasado de vueltas no le permite ser tan potente como sabemos que puede llegar a ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *