LA MONJA

 

The Nun

director: Corin Hardy

intérpretes: Taissa Farmiga, Demian Bichir, Bonnie Aarons, Charlotte Hope, Ingrid Bisu, Jonas Bloques.

género: Terror. USA, 2018. 95 min.

A principios de los años 50, dos monjas de un viejo monasterio de Rumania son atacadas por una extraña fuerza. Una de ellas desaparece y la otra termina colgada de una de las ventanas del edificio. Cuando la noticia llega a los altos estamentos del Vaticano, envían un experto en hechos de este tipo, el Padre Burke, junto con una novicia, la Hermana Irene, a investigar los hechos. Una vez en Rumania, se encuentran con el joven que encontró la monja colgada, que los acompaña hasta el monasterio.

Creo que muchos acordarán que la franquicia The Conjuring (o Expediente Warren, Como se ha traducido aquí) está entre lo mejor de lo que nos ha ofrecido el terror comercial durante esta década. Por lo menos, en cuanto a sus dos notables películas troncales, que no sólo construyen historias bastante sólidas, sino que también te dejan sin respiración en varios momentos. Uno de los principales culpables de esto en la segunda entrega es, sin duda, el personaje de la Monja; tanto, que incluso se ha ganado el derecho a un spin-off para ella solita. La película se presenta mucho más humilde en cuanto a argumento, personajes y escenario, y aunque intenta encontrar cierta relevancia en su trama, acaba quedando un poco corta teniendo en cuenta lo que había generado su personaje. la Monja contiene escenas de mérito y toma fuerza durante su tramo final, pero en conjunto acusa la poca sustancia de su propuesta y los tópicos de género en que cae constantemente.

No se puede negar que la Monja sabe crear su propia atmósfera, pero a la vez es difícil no quedarse con la sensación de que esta queda desaprovechada. El interior del monasterio habría podido dar mucho más de sí y convertirse en un lugar mucho más tétrico de lo que acaba resultando, y buena parte de culpa la tiene una especie de exceso de moderación de la película. La historia tenía ingredientes de sobra para ser mucho más oscura y profana; de hecho, se basa en una profanación del mismo demonio en un escenario sagrado. No obstante, Corin Hardy echa el freno en más de una ocasión y prefiere caminar por terrenos más explorados, como evidencia por ejemplo toda una escena exterior en el cementerio que resulta tan gastada como completamente innecesaria. la Monja no sólo acusa este hecho a nivel de impacto visual, sino también en el campo narrativo, ya que al final nos acaba contando muy poco sobre Valak y sus intenciones.

En realidad, la Monja no despierta un excesivo interés en buena parte de lo que nos cuenta. Los esfuerzos para construir un trasfondo al cura protagonista son bastante inútiles, y se perciben como una simple excusa para llenar minutos y propiciar un par o tres de sobresaltos. Incluso se podría decir que el personaje, interpretado por un insulso Demian Bichir, acaba aportando muy poco al desarrollo de la historia. Del mismo modo, el contrapunto semihumorístic del joven francés (como desvirtúa que en un film de terror como este haya un personaje con la palabra de “franchute”) descoloca más que ninguna otra cosa, ya que es evidente que los apuntes cómics no ligan nada con el resto. Globalmente, la impresión de que la Monja necesita llenar un montón de minutos de relleno porque lo que es el núcleo principal de la trama no da de sí para sumar la hora y media preceptiva.

A pesar de la evidencia de estas carencias, el film se las ingenia para no perdernos de forma definitiva durante el camino. Después de una primera mitad realmente decepcionante, la Monja comienza a remontar de forma lenta, al menos para instalarse dentro de una corrección que mantiene hasta el final. La fórmula del susto repentino alimentado por las subidas de volumen aparece de forma recurrente, pero Corin Hardy también consigue construir imágenes bastante inquietantes como la de la oración conjunta de todas las monjas o el paso por el pasillo lleno de cruces colgadas. Y evidentemente cuenta con un personaje que por sí solo genera sudor frío, aunque funciona mucho mejor cuando el intuimos o lo vemos a base de sombras que cuando ya se nos muestra abiertamente. Todo ello contribuye a la conclusión de que la Monja tenía mucho más potencial del que al final demuestra.

Las comparaciones son odiosas, pero la mano de James Wan que tanta personalidad infligía a las dos entregas de The Conjuring se encuentra demasiado de menos aquí. También un guión mínimamente trabajado que diera alguna razón de ser más a este spin-off que no sólo la de aprovechar la popularidad del personaje (que a la vez es del todo lógica). la Monja pedía un descenso infernal más arriesgado y enfermizo que no lo que vemos, y la simbología invitaba a hacerlo, pero alguien decidió que era mejor no superar ciertos extremos. Y no nos engañemos, a estas alturas las cruces que se ponen del revés ya no impresionan a nadie. A pesar de todo, la Monja no es un completo desastre y ofrece una experiencia suficiente para valorar la entrada pagada. Ahora bien, por los siguientes spin-offs lo podrían trabajar un poco más.

 

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