LA NOCHE DE 12 AÑOS

La Noche de 12 Años

director: Álvaro Brechner

intérpretes: Antonio de la Torre, Chino Darín, Alfonso Tort, César Troncoso, Soledad Villamil, Sílvia Pérez Cruz.

género: Drama. 2018. 120 min.

En 1973, la dictadura militar que controla Uruguay decide trasladar tres presos Tucumaros (como se conoce a los grupos de la resistencia) a un nuevo centro penitenciario donde son aislados en celdas minúsculas y bajo condiciones deplorables. A partir de entonces, y durante más de una década, José Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández son maltratados física y psicológicamente en diferentes lugares donde no pueden comunicarse con nadie ni prácticamente ver la luz del día.

En la fantástica 12 Años de Esclavitud, Steve McQueen mostraba con enorme dureza el calvario de un hombre que ve interrumpida su libertad para caer en manos de dueños esclavistas. El sufrimiento del protagonista, la inhumana crueldad de los responsables, la rabia ante la injusticia, la capacidad de supervivencia, las secuelas físicas y psicológicas … todo conformaba un completo retrato sobre el extremo más terrible del maltrato entre humanos. En el caso de La Noche de 12 Años, No sólo el intervalo de tiempo coincide, sino que todos estos elementos se repiten, sustituyendo los motivos raciales por los políticos. Sin embargo, la gran diferencia es que el director Álvaro Brechner se preocupa tanto por una vertiente concreta de la historia que queda lejos de esta visión completa que sí lograba McQueen. Al final, La Noche de 12 Años acaba siendo una película básicamente sobre mártires.

La falta de dimensiones que presenta la película no es por sí sola un error, ya que responde a la decisión consciente de un director que decide priorizar unos aspectos concretos de la historia con la que trabaja. La cuestión, sin embargo, es que es complicado que la sensación final que deja La Noche de 12 Años no quede afectada. Álvaro Brechner ya muestra claramente sus intenciones en los primeros minutos de película, ya que apenas nos estamos terminando de acomodar en el sillón cuando los tres protagonistas ya están confinados en celdas individuales, con la cara tapada y sin poder hablar. “Vamos a volverles locos”, les asegura un militar; una amenaza que el director intenta reflejar sin demasiados escrúpulos que, en cierto modo, podamos llegar a percibirlo. Y la verdad es que lo consigue, hasta el punto de que algunos tramos de La Noche de 12 Años pueden hacerse realmente incómodas para el espectador.

Brechner sabe encuadrar y mover su cámara para acentuar lo que pasa en la pantalla. Dentro de las celdas, subraya la sensación de claustrofobia y desesperación acercándose mucho más a los personajes; o, por ejemplo, acompaña con un travelling circular enfermizo las vueltas que José Mújica (Antonio de la Torre, brillante una vez más) da dentro de la especie de tina donde pasa parte de La Noche de 12 Años. En el caso concreto de Mújica, el director incluso nos remite levemente al Darren Aronofsky de Pi a la hora de representar el estado de locura en que parece entrar el personaje. Todo esto contrasta, por ejemplo, con cierto momento en que uno de los personajes se destapa la cara ante un paisaje de montaña; aquí, el director busca una profundidad de campo -hasta entonces del todo ausente- que nos alivia incluso nosotros. Detalles como éste reflejan también que La Noche de 12 Años no quiere dejar que el espectador tenga muchas más privilegios que los protagonistas.

Estas prioridades, que por un lado ayudan a la intensidad dramática y contribuyen a vivir más de cerca la acción, también provocan la condición poco poliédrica de La Noche de 12 Años que apuntaba al inicio. Y es que, una vez asumida la vertiente del sufrimiento y el espíritu de supervivencia de los protagonistas (que además, tratándose de hechos reales, ya sabemos cómo termina), la sensación es que la película no tiene demasiado cosa más ofrecernos. Los flashbacks en que se nos muestran las respectivas detenciones son bastante trepidantes, pero muy justos a la hora de contextualizar o ampliar el perfil personal de cada personaje. Del mismo modo, las subtramas que van apareciendo no son especialmente relevantes para el conjunto, más allá de añadir aún más dramatismo a la situación. Sólo las que ofrecen un cierto contrapunto, como la del carcelero que pide ayuda al escritor Rosencof, juegan un papel notorio a La Noche de 12 Años.

A Álvaro Brechner se le debe reconocer la capacidad de transmitir el sufrimiento de los personajes y las pocas concesiones que nos hace en este sentido. La Noche de 12 Años se vive con mucha intensidad desde el punto de vista emocional y está repleta de imágenes muy potentes. Ahora bien, no habría sobrado un poco más de información de contexto; si nos paramos a pensarlo, nunca se profundiza en los motivos políticos de este trato inhumano hacia los protagonistas -quien son ellos, por qué eran un objetivo principal de la dictadura-. Tampoco está demasiado trabajada la evolución de estos, ya que no llegamos a ver hasta qué punto todo este cautiverio les ha cambiado como personas, más allá de las secuelas directas que vemos durante el film. Es por todo ello que La Noche de 12 Años, A pesar de ser una buena película, queda un poco corta a nivel narrativo y deja una sensación de relativa reiteración.

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