Las mejores películas del 2018 – Del 11 al 20

Pocos años me lo han puesto tan difícil para elaborar la ya preceptiva lista de las 20 mejores películas que han pasado por nuestras salas durante los últimos doce meses. Grandes blockbusters que han cumplido expectativas, cine español de nivel, animación que se aleja de los cánones habituales y, obviamente, notables títulos independientes que han pasado demasiado desapercibidos de forma injusta. En todo caso, todas ellas películas que definen un año con mucha calidad, y que vale la pena recuperar en caso de que se le hayan escapado. Estas son las 10 que llenan la parte baja de la lista:

La pírrica distribución de la que gozó en nuestras salas a principios de julio ha convertido The Endless en la enésima película de notable calidad que queda alejada de todo su público potencial. Presentada en el Festival de Sitges 2017, esta producción liderada (en todos los sentidos) para Justin Benson y Aaron Moorhead sorprende por su capacidad de desplegar una misteriosa premisa que no para de dar vueltas dentro de nuestra cabeza a medida que avanza. Con cuatro duros, Benson y Moorhead explotan un inteligente guión que combina falsas apariencias con la precisión de dar sólo las respuestas justas para que nosotros acabamos de completar el resto. El resultado es de aquellos que rondan por tu cabeza durante días y que te hacen repasar otra vez las diferentes escenas de The Endless, A pesar de que el propio título ya da ciertas pistas a quien pretenda cerrar todo.

Últimamente corren tiempos muy esperanzadores para el thriller español, y este año ha llegado el Reino para afianzarlo. Sin necesidad de grandes explicaciones de contexto, Rodrigo Sorogoyen construye un retrato preciso y contundente de la corrupción política en España a partir de toda la maquinaria que se pone en marcha cuando estalla un caso que puede salpicar diversa gente. Antonio de la Torre pedido una película trepidante y llena de grandes diálogos, pero también con escenas donde Sorogoyen sabe lucirse tras la cámara. Con evidentes referencias a partidos políticos y personajes reales, el Reino también cumple su faceta más crítica con la sociedad española de los últimos años; no sólo con los perpetradores de la corrupción, sino con todos los que lo permiten y se aprovechan.

Un año con dos estrenos de Steven Spielberg es un año a celebrar. Y aún más, si una de ellas compila y reinterpreta lo que, en el fondo, impulsa buena parte del entretenimiento actual: la nostalgia cultural. Ready Player One es un festival de referencias y exclamaciones “oooh” para todos los que hemos pasado la juventud a caballo del siglo X y el XXI, que combina la acción sci-fi más trepidante con una alertando reflexión sobre los entornos virtuales donde cada vez pasamos más tiempo. Sin resultar previsible o flojear en algunos aspectos, Ready Player One se mantiene fiel a todo lo que representa y nos remonta a aquellas aventuras de ciencia ficción que te hacían sentir como en un mundo aparte durante un rato, sin preocuparte demasiado de todo lo demás; es decir, la gran especialidad del propio Spielberg. Si la nostalgia debe seguir impulsando buena parte de nuestro entretenimiento, firmo que sea a través de películas como ésta.

La parcela del cine de animación ha contado este año con un buen nivel, pero uno de sus exponentes más destacados ha quedado excesivamente escondido. Y eso que acaba de ganar el premio a mejor película europea de animación. Un Día Más con Vida aprovecha la técnica de la rotoscopia para retratar el panorama desolador que el periodista Ryszard Kapuściński vivió durante la guerra civil de Angola cuando americanos y comunistas se disputaban el control. Pero la historia no sólo es un relato bélico por el que desfilan todo tipo de personajes que ayudan a comprender la realidad en el país africano, sino una reflexión del propio Kapuściński sobre su papel personal como periodista en un conflicto que geográficamente le es ajeno . Gracias a todo ello.

Una vez más, el maltrato de la distribución ha hecho que una de las mejores películas de la edición 2017 del Festival de Sitges llegara directamente a plataformas VOD a las primeras de este año, con la consecuente nula difusión. Wind River merecía una suerte mucho mejor que esta, ya que está entre los thrillers más sólidos que se han hecho en los últimos años. Taylor Sheridan nos pone el frío en el cuerpo en medio de las montañas de Dakota del Norte y convierte la muerte de una chica en medio de la nieve en una investigación en la que tienen mucho que decir los contrastes sociales, el racismo y los daños colaterales que conlleva la vida en una zona tan dura como ésta. Wind River no sólo impacta por controvertida interpretación de las leyes que muestra, sino que sabe emocionarnos y hacernos nuestra su historia sobre la pérdida. Ah, y tiene una de esas escenas finales para quitarse el sombrero.

Para expectativas, por movimientos de público masivo y por potenciales aficionados decepcionados, Vengadores: Infinity War era sin duda la película que partía con la papeleta más complicada este año. Y la verdad es que supera el reto con nota. Del mismo modo que muchas otras películas de Marvel pecan de cierto piloto automático y fórmula ganadora, aquí el gigante del entretenimiento actual consigue conjugar decenas de personajes y construir una épica inigualable con una precisión admirable. Y lo hace, sobre todo, gracias al mejor enemigo que se ha podido ver en un título de este género. Thanos consigue transmitir un peligro más real que nunca, y eso da un peso dramático enorme a la historia, ya que cada lucha y cada misión se convierten en cruciales. sí, Vengadores: Infinity War ha acabado siendo la gran película de superhéroes que estábamos esperando

En un año no demasiado propicio para la ciencia ficción más ambiciosa, ha sobresalido uno de estos títulos que Netflix no nos ha permitido ver en pantalla grande, pero aún así nos han dejado con la boca abierta. aniquilación no sólo presenta un enorme atractivo visual y gestiona con gran efectividad los diferentes misterios a desvelar, sino que, como todo buen título de este género, pone la historia al servicio de los dramas personales de sus cinco protagonistas. De este modo, se hace más cercana de lo que parece, e invita a jugar e interpretar su simbología, que no es poca. Tras la fantástica ex Machina, aniquilación significa un salto adelante lógico en cuanto a ambición y complejidad por parte del director Alex Garland; toda una experiencia que, a pesar de no poder disfrutar como debería, deja huella durante un buen número de días después de su visionado

Los 90 minutos de más tensión que hemos pasado en una sala de cine este año han sido cortesía de Un Lugar Tranquilo. El admirable dirección de John Krasinski y el trabajo quirúrgico en todo el apartado sonoro convierten la película en una experiencia única, en la que el silencio que se requiere a la historia también traspasa la pantalla. Krasinski nos sumerge completamente en este mundo donde el ruido equivale a peligro de muerte, y lo hace construyendo un potente drama familiar que acaba teniendo igual o más relevancia que todo lo demás. Momentos como toda la secuencia inicial, el baile con los auriculares, el grito en la cascada o la persecución al silo de trigo ya hacen que Un Lugar Tranquilo merezca un lugar destacado dentro del género de terror actual, pero la verdad es que toda la película aguanta sus propias normas con una consistencia y coherencia admirables

Quién nos iba a decir que la mejor película de superhéroes de 2018 llegaría a tan sólo 10 días de terminar el año, y que no saldría ninguna superestrella ni formaría parte de ninguna gran universo cinematográfico. Es más, que presentaría su propio (multi) universo con total libertad narrativa y, sobre todo, estética. Es exactamente esto lo que hace Spider-Man: Un Nuevo Universo, Que transgrede todo lo que habíamos visto hasta ahora dentro de este género, y también en cuanto a técnicas de animación. La valentía ya la vez fidelidad con que Sony y Marvel trasladan el mundo del cómic a la gran pantalla es admirable, pero también lo es el gran ritmo que presenta toda la historia y el ingenio con que integra el humor y el millar de referencias a todos los productos en los que se basa. con Spider-Man: Homecoming, Marvel ya tocó la tecla adecuada, pero Spider-Man: Un Nuevo Universo supone un paso más en la buena dirección.

Carlos Vermut sigue empeñado en llevar el cine español un paso más allá de lo que nos tiene acostumbrados. con Quién te cantará, El director madrileño propone un interesante juego de identidades y vidas sin rumbo en que inciden conceptos y realidades tan identificables como el peso de la fama, la idolatría como vía de escape, la injusticia social o incluso el empoderamiento femenino. El combate a tres bandas entre sus protagonistas también es en cierto modo un choque generacional que Vermut muestra en su vertiente más dura y cruel. Los juegos visuales de la cámara, la banda sonora y la intensidad que se respira en todo momento también son rasgos definitorios de un filme que deja huella de mala manera. A pesar de no ser redonda en todos los aspectos, todo ello convierte Quién te cantará, Indudablemente, en la mejor película española de este año.

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