MALOS TIEMPOS EN EL ROYALE

Bad Times at the El Royale

director: Drew Goddard

intérpretes: Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Chris Hemsworth, Jon Hamm, Cailee Spaeny, Lewis Pullman, Jonathan Whitesell, Nick Offerman.

género: Thriller. 2018. 140 min.

En América de los años 70, cuatro desconocidos -un comercial, un cura, una cantante y una hippie- coinciden al motel El Royale, ubicado justo sobre la frontera entre California y Nevada. Después de que el peculiar recepcionista del hotel les haya otorgado las habitaciones disponibles, todos empiezan a desvelar los respectivos motivos que les han llevado a ese establecimiento, lo que comienza a levantar sospechas entre ellos.

Hace seis años, la aparición de La Cabaña en el Bosque supuso todo un acontecimiento dentro del género de terror. Por un lado, su ingeniosa metanarrativa cautivó a los espectadores más afines; por otro, su precaria estreno en las salas contribuyó a convertirla casi en película de culto. A pesar de ello y de haber elevado su nombre a un lugar preferente, la segunda propuesta del director Drew Goddard se ha hecho esperar. Malos Tiempos en El Royale confirma dos cosas: que Goddard sigue trabajando con buenas ideas y un gran sentido de la narración, pero también que no siempre lo sabe rubricar con el mismo acierto. Presentada en forma de intriga coral, Malos Tiempos en El Royale transcurre con un gran interés durante buena parte de su metraje gracias a la habilidad con que Goddard introduciendo los diferentes puntos de vista y giros argumentales, pero la sensación es que el film llega demasiado desgastado a su último acto.

el de Malos Tiempos en El Royale es uno de esos casos en que un mismo se cuestiona el sabor que le ha dejado la película, sobre todo porque pocos inicios son tan prometedores y están tan bien ejecutados como su. La presentación de los personajes, la revelación progresiva de los respectivos secretos que esconden, el descubrimiento de los elementos ocultos del propio escenario y el inicio de las relaciones / conflictos entre ellos podrían estar perfectamente en cualquier manual de narrativa. El uso del punto de vista múltiple y la separación por capítulos por parte de Drew Goddard lo potencia todo ello; con astucia, pero sin aprovecharse del espectador. Es evidente la sombra de Tarantino sobre Malos Tiempos en El Royale, Así como la de Hitchcock y su capacidad de mantener la intriga; de hecho, la primera escena es fácilmente comparable a la de la Soga. En definitiva, es muy difícil no quedar enganchado al juego de misterios que propone la película.

A todo ello, hay que sumar los diferentes elementos con los que Malos Tiempos en El Royale desarrolla el concepto de la dualidad, que en el fondo es el común denominador de toda la historia. Lo encontramos desde la propia disposición del hotel, con una mitad del establecimiento en California y la otra en Nevada, hasta la doble capa que esconden todos los personajes, pasando incluso por espejos de dos caras. Pero lo encontramos también en un nivel más existencial: en las decisiones de los personajes, en apostar todo al negro o al rojo en la ruleta, en la vida o la muerte, en la redención o el castigo. Drew Goddard busca con buenas intenciones este sentido extra a Malos Tiempos en El Royale, Pero su principal error es no saber materializarlo de modo que realmente nos acabe importante. Y eso es básicamente culpa de su decisión de personificar en un personaje que, aparte de ser odioso, lo acaba convirtiendo todo en arbitrario.

Tampoco ayuda nada el exceso de minutos que Malos Tiempos en El Royale dedica en su tramo final, como si traicionara lo que hasta entonces le había funcionado tan bien. Drew Goddard pierde por completo el ritmo y se recrea en estos momentos, como si quisiera reducir a anécdota todo lo que habíamos visto hasta entonces. No sólo es la aparición de este personaje (Chris Hemsworth, háztelo mirar) que de golpe parece controlarlo todo, sino que el propio Drew Goddard pierde el ritmo que tan bien había funcionado hasta entonces. La introducción de un flashback repentino que parte por completo un momento álgido del desenlace es un síntoma bastante claro. Todos estos obstáculos pesan en la percepción global de Malos Tiempos en El Royale y provocan este desencanto parcial con un producto que tenía un planteamiento magnífico, y que además cuenta con el enorme carisma de su reparto principal.

En este sentido, aparte de los grandes nombres (Jeff Bridges brillante como siempre y un Jon Hamm fuerza cercano al Don Draper de Mad Men), Hay que destacar el papel de Cynthia Erivo, capaz de dejar en silencio toda la sala cada vez que se pone a cantar. Entre ella y la buena selección musical con la que Drew Goddard ilustra la época en que ocurre la acción, Malos Tiempos en El Royale vuelve a ganar puntos. Lástima que el conjunto de la película no mantenga esta solidez, porque es una de esas ocasiones en que quisiera poder hablar mucho mejor. La propia comparación con Tarantino lo ejemplifica: al principio es positiva, pero después evidencia que de una historia como ésta puede salir un film mayúsculo como Los odiosos Ocho o uno que está claramente por debajo como Malos Tiempos en El Royale. Esto no quita, sin embargo, que la de Drew Goddard siga siendo una opción firmemente recomendable para prácticamente cualquier tipo de público, y que, como director, lo seguiremos teniendo muy en cuenta

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