MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT

 

Mission: Imposible – Fallout

director: Christopher McQuarrie

intérpretes: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Henry Cavill, Simon Pegg, Ving Rhames, Vanessa Kirby, Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Sean Harris, Angela Bassett, Sian Brooke.

género: Acción, thriller. USA, 2018. 150 min.

En una peligrosa misión para evitar que un cargamento de plutonio caiga en manos no deseadas, Ethan Hunt decide anteponer la vida de uno de sus compañeros y que a cambio esta fracase. Esto hace que la CIA, que no confía en Hunt, decida intervenir incluyendo uno de sus agentes, August Walker, al equipo que se encargará de recuperar el plutonio antes de que se comercialice al mejor postor. A pesar de las diferencias entre ellos, Hunt y Walker se ven empujados a colaborar para cerrar con éxito la misión.

Ese momento en que uno piensa “hasta aquí” o “ya no da para más” parece no llegar nunca cuando se trata de la saga Misión Imposible. Incluso se hace extraño afirmar que la (ya) sexta película de una franquicia de cine de acción resulta ser una de las mejores entregas. Pero la realidad es esta: Misión Imposible: Fallout recupera y ejecuta de forma excepcional todos los rasgos característicos de este universo de persecuciones, luchas y situaciones límite. Además, cuenta con un dúo casi infalible formado por un Tom Hanks completamente entregado a las temeridades del personaje y por un Christopher McQuarrie que domina a la perfección el ritmo (que rápido pueden llegar a pasar estos 150 minutos) y visualiza como nadie la espectacularidad de cada escena. Todo ello, evidentemente, sumado a una obligada y pertinente inverosimilitud que identifica Misión Imposible: Fallout como un orgulloso miembro de su familia.

El salto al vacío sobre París, la persecución a tres bandas por las calles de la ciudad, el sprint de Tom Cruise por las azoteas de Londres, el combate de helicópteros entre picos nevados … la película cuenta con un buen puñado de escenas que cubren el espectáculo en sus diferentes facetas. Es cierto que las tenemos ya vistas y conocidas, pero no por ello son caducas si se utilizan con esta vuelta de tuerca extra que Misión Imposible: Fallout busca en todo momento. Christopher McQuarrie es capaz de transmitirnos el vértigo, la velocidad, la tensión y la adrenalina de los personajes gracias a planes casi imposibles (como corresponde), pero sobre todo a la fantástica planificación de las secuencias. Como ejemplo predilecto: la pelea que Cruise, Cavill y un buen número de adversarios mantienen en un baño de una fiesta de lujo, donde la lucha más física y brutal se combina con unos trabajados juegos visuales gracias a la pared reflejada central. Escenas como ésta definen a la perfección el estilo de Misión Imposible: Fallout.

A nivel narrativo, Misión Imposible: Fallout no puede evitar caer en errores ya habituales de la saga, y que básicamente se pueden resumir en que la trama quiere ser demasiado enrevesada por el poco tiempo que se dedica a su explicación. El mensaje de 20 segundos que explica la misión a Ethan Hunt antes de autodestruirse ya es una buena muestra, ya partir de ahí es fácil confundirse con la función o las motivaciones de alguno de los personajes secundarios, a menudo poco desarrollados en este sentido. Sin embargo, esto no afecta a la dinámica de Misión Imposible: Fallout, La cual sí que muestra especial interés en dar valor a sus antecesoras incluyendo un montón de elementos ya conocidos por los seguidores de la saga. Destaca, sin ir más lejos, la implicación personal del propio Ethan Hunt, que aquí experimenta una evolución importante en cuanto a su relación con Julia Meade, una trama clave a Misión Imposible III.

Mención aparte se merece Tom Cruise, que con 56 años sigue dando una potencia inigualable a cada escena que protagoniza. Teniendo en cuenta su renuncia a ningún doble especialista, por muy peligroso que sea el rodaje, el despliegue en cuanto a Misión Imposible: Fallout es prodigioso, y probablemente una de las claves que la acción traspase la pantalla de forma tan efectiva. Parece evidente que la franquicia seguirá viva mientras Cruise lo quiera. Esta vez, además, cuenta con un Henry Cavill que supone un complemento perfecto. Aparte de estar a su altura en las escenas de acción, Cavill funciona de forma particular en la naturaleza de su personaje, y encaja perfectamente en el espíritu de Misión Imposible: Fallout. También es todo un acierto recuperar Rebecca Ferguson, aunque se nota la dificultad para meter su trama en el conjunto, y obviamente el humor de Simon Pegg ya forma parte del sello de la saga.

Así pues, y a pesar de que una sexta parte parezca sinónimo de producto excesivamente dilatado, no son pocos los motivos que hacen de Misión Imposible: Fallout un éxito dentro del género de acción. Por mucho que repita clichés de todo tipo y que no innove prácticamente nada en sus tramas (las cuales, por cierto, se olvidan con una facilidad admirable), la película establece una conexión muy especial con el espectador que busca acción pura y directa. El ritmo, siempre pendiente de no rebajarse demasiado, pero también de evitar el empacho, es un aspecto clave. También lo es el carisma que desprende todo el conjunto. Y, evidentemente, Tom Cruise. Es curioso, porque en el fondo no se puede negar que la saga repite el mismo patrón de película una y otra vez, pero aún así Misión Imposible: Fallout te deja como quien acaba de ver el mejor título de acción en muchos años. En este caso, pocos recelos ante la llegada de una séptima, por mucho que la integridad física de Tom Cruise esté pidiendo a gritos lo contrario.

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