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director: Jordan Peele

intérpretes: Lupita Nyong’o, Elisabeth Moss, Winston Duke, Shahada Wright Joseph, Evan, Alex, Tim Heideck, Madison Curry.

género: Thriller, terror. 2019. 115 min.

El verano de 2017, una familia afroamericana se desplaza a la costa de California para pasar unos días de vacaciones. Más allá de los típicos conflictos entre los hijos, la estancia se ve marcada por la actitud de la madre, que se muestra visiblemente inquieta por estar allí debido a un recuerdo de su infancia. Además, algunos de los hechos que ocurren aún contribuyen a alterar más. Una noche, la familia se ve sorprendida por la presencia de lo que parece otra familia a la entrada de la casa.

Hace un par de años, la suspicaz radiografía que Déjame Salir hacía sobre la falsa normalización racial en Estados Unidos catapultó la popularidad de su artífice, Jordan Peele. Sólo han tenido que pasar dos años más para que el director haga su segundo paso con nosotros, Una película que comparte parte de la mentalidad de su antecesora, pero que demuestra una evolución de Peele a la hora de dirigir y también de narrar. De nuevo, encontramos una combinación entre los códigos clásicos del thriller de terror y un subtexto claramente social en varios niveles; ahora bien, al igual que el director muestra más exquisitez y precisión en el apartado visual, apuesta por un discurso mucho más explícito desde un buen principio. El resultado hace de nosotros una película bastante estimulante, con toques de genio y grandes ideas detrás, pero que se acaba poniendo palos en las ruedas debido a su excesiva necesidad de explicarse.

La historia gira alrededor de una figura tan recurrente hoy en día como es la del “doppelgänger”, es decir, una versión idéntica y negativa de una persona que suele actuar haciéndose pasar por ella. A nosotros, Jordan Peele hace referencia una y otra vez, ya sea con el recurso más evidente del reflejo en espejos y otras superficies, o de forma mucho más sutil. En todo caso, buena parte del sentido de la historia se encuentra en lo que une y a la vez separa estas dos versiones de un mismo; como ejemplo, este magnífico plano cenital en el que los protagonistas caminan por la playa pero son sus sombras proyectadas en la arena las que destacan en realidad. Precisamente, el de la sombra es uno de los otros conceptos que marcan el desarrollo de nosotros, Tanto a nivel de proyección física de algo como de parte oscura y oculta. No se puede negar que Peele tiene una gran capacidad para representar una y otra vez los motivos que describen lo que quiere contar.

nosotros utiliza esta constante dualidad como recurso terrorífico para la trama, en el sentido de que mientras las dos versiones sigan vivas el peligro no desaparece, pero también lo traslada a un escenario metafórico mucho más significativo. De ahí surgen las diferentes lecturas que enriquecen el mensaje de la película. Desde el punto de vista más individual, Jordan Peele nos apela a todos y cada uno de nosotros recordando la vertiente “malvada” que llevamos todos dentro y que se manifiesta en menor o mayor medida, pero a medida que se va ampliando esta mirada adopta más relevancia. De entrada, el director se fija claramente en su país ( “we are Americanos” es posiblemente la frase que queda más grabada de todo el film), donde no sólo habla de la desigualdad entre razas, sino que lanza toda una declaración a aquellas clases acomodadas afroamericanas que han olvidado los orígenes y la lucha. Aquí se puede encontrar un claro significado al título de nosotros, Al que se suma el detalle -perdido con la traducción- que en inglés “US” también son las siglas de “United States”.

Toda esta interpretación social es perfectamente extrapol·lable a nivel universal, ya que no deja de ser una revolución de las clases obreras ante los ricos que los han oprimido, silenciado y también ocultado para que no hicieran demasiado estorbo. Visto esto, el principal mérito de nosotros es que sabe ir aplicando todas estas lecturas sin salirse de su naturaleza de género, e incluso aplicando momentos puntuales de humor que no desentonan. Ahora bien, el gran problema (la que sería la sombra de la propia película) es que Jordan Peele necesita que todos estos paralelismos se entiendan, lo que se traduce en una sobreexplicació que termina perjudicando al conjunto. Las escenas en las que uno de los personajes (nos) explica de qué va todo esto no sólo son una concesión innecesaria al espectador, sino que rebajan el impacto de nosotros como película de terror. Uno se imagina el desarrollo de la historia sin disponer de la información que ya se nos da a los veinte minutos, y seguro que el resultado hubiera sido mucho más perturbador.

Por todo ello, resulta una lástima que Peele no espere un poco más a dar respuestas; y también que, a la hora de darlas, lo haga de forma tan explícita y discursiva. De acuerdo que no absolutamente todo se nos da masticado, pero en cierto modo el propio director consigue indicar y limitar demasiado las conclusiones que debemos sacar de nosotros. A pesar de todo, la película tiene sustancia suficiente para funcionar con bastante solidez de principio a fin, sobre todo porque Jordan Peele ofrece un puñado de escenas memorables y también un buen grupo de detalles para identificar. Seguramente el salto de ambición que supone nosotros en relación a Déjame Salir, Donde la tensión tomaba mucho más protagonismo y el contenido del mensaje era más acotado, ha hecho que el director haya querido dejar claras sus intenciones; de cara a la próxima, sólo le pido que nos deje más libertad para entender y completar el significado de lo que nos cuenta. Porque, de lo que no hay duda, es que de talento le sobra.

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