OVERLORD

Overlord

director: Julius Avery

intérpretes: Wyatt Russell, John Magar, Boke Woodbine, Iain De Caestecker, Jacob Anderson, Jovan ADEPA, Marc Rissmann, Dominic Applewhite.

género: Bélico, terror, ciencia ficción. 2018. 110 min.

Poco antes del “Día D” de la 2ª Guerra Mundial, una compañía de paracaidistas estadounidenses aterriza en un pequeño pueblo de Francia para destruir una torre de control radiofónico clave para la defensa del ejército nazi. Una vez en el suelo, y de camino hacia allí, se encuentran una vecina del pueblo que los acompaña para que se refugien en sus casas. Allí, empiezan a notar que pasan cosas extrañas, y deducen que lo que pasa bajo aquella torre escapa de lo normal.

A estas alturas, ya sabemos que J.J. Abrams no es infalible, pero nadie puede negar que la contribución de este hombre -con sus aciertos y sus errores- ha sido clave para la revitalización del cine de género de los últimos años. El último producto bajo su tutela es Overlord, Una efectiva mezcla entre el cine bélico y la ciencia ficción en su vertiente más terrorífica que sabe activar todos los mecanismos para convertirse en un entretenimiento de primer nivel. Dirigida por el australiano Julius Avery, la película recupera el horror de la 2ª Guerra Mundial desde dentro, pero va más allá haciendo una vuelta de tuerca aún más salvaje de una de las peores facetas del ejército nazi: la experimentación médica con seres humanos. A partir de esta premisa, Overlord construye un alocado cóctel de referentes donde caben desde Salvar al Soldado Ryan hasta La isla del Dr. Moreau, Pasando por Soldado Universal o incluso la Cosa.

Julius Avery es prácticamente un desconocido (esta es apenas su segunda película), pero se nos pone en el bolsillo desde el mismo inicio. El salto de la compañía de paracaidistas del ejército estadounidense sobre territorio francés hostil es seguramente el más espectacular e inmersivo que se ha visto desde aquel memorable segundo capítulo de la serie Hermanos de Sangre. A partir de entonces, todo lo que desarrolla Overlord tampoco se queda atrás, ya que el director gestiona con gran ritmo las diferentes fases de la narración y también la progresiva revelación del verdadero peligro al que se enfrentará el grupo de protagonistas. Siguiendo el inconfundible sello de J.J. Abrams, Overlord enseguida se apoya en un misterio a descubrir (la famosa “teoría de la caja”), y poco a poco va dosificando las pistas para alimentar nuestra expectación. Además, el hecho de que compartimos punto de vista con los protagonistas hace que reaccionamos a la vez que ellos.

Este aspecto refleja también la influencia de los videojuegos presente en Overlord. Es imposible no pensar en títulos como Wolfenstein (Los paralelismos temáticos son particularmente evidentes), Medal of Honor o Battlefield, Ya que la trama de la película podría corresponder perfectamente a una misión de alguno de estos juegos. Por otra parte, es evidente que estamos ante un producto que busca claramente la diversión por encima de todo. A pesar de su contextualización histórica, Overlord no es una película que pida lecturas particularmente serias; para entendernos, no busca lo mismo que la visión de Tarantino a Malditos Bastardos. Por supuesto que la parte terrorífica corresponde al bando nazi, y que las intenciones planteadas al film podrían haber pasado por alguna mente retorcida de aquella época, pero el resultado se percibe como entretenimiento puro y duro.

Aunque la profundidad dramática no es una de sus prioridades, Overlord consigue que establecemos una relación mínimamente emocional con su grupo de protagonistas. Con pocos diálogos y cuatro escenas contadas, el director Julius Avery sabe distinguirlos y otorgarles unos mínimos rasgos personales, de modo que da un sentido especial a la función que cumplirá cada uno de ellos a la historia. Conectamos, y esto nos lleva a compartir su misión de forma más intensa. Y ese es un detalle que se agradece, porque el error más probable ante un film como éste era que los personajes no nos importaran. El mérito se acentúa si tenemos en cuenta que el reparto es relativamente desconocido, empezando por un Jovan ADEP que acaba liderando la acción de forma muy sólida. Es cierto que, en definitiva, Overlord no hace evolucionar demasiado ninguno de sus personajes, pero sí que los hace humanos y mínimamente memorables.

Quizás por su condición no está destinada a tener una gran relevancia, pero Overlord hará las delicias de todos los amantes del cine de género más atrevido y pasado de vueltas. Y es que la hibridación que propone la película funciona en todas las vertientes: episodios bélicos de primer nivel, un planteamiento de ciencia ficción perverso con un resultado aterrador, y escenas de acción rodadas con un gran talento. Julius Avery incluso se permite sacar pecho con algún plano secuencia realmente espectacular en el tramo final. Puestos a buscarle carencias, se podría decir que aquel momento álgido de locura o terror desatado hacia el que nos parece conducir Overlord no se acaba de materializar. En todo caso, no se puede hablar de una gran decepción por este motivo. Globalmente, la película no desentona nada en relación a sus pretensiones, y es eso lo que la hace tan lúdica para el espectador. Esta vez, J.J. Abrams podrá estar orgulloso.

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