QUIÉN TE CANTARÁ

Quién te cantará

director: Carlos Vermut

intérpretes: Najwa Nimri, Eva Llorach, Carmen Elías, Natalia de Molina, Julián Villagrán.

género: Drama, 2018. 120 min.

Lila Cassen, una de las grandes estrellas de la música pop española, es encontrada inconsciente en la playa. Cuando despierta en el hospital, Lila sufre amnesia y no recuerda nada de su vida, algo especialmente preocupante teniendo en cuenta que la cantante planeaba su regreso después de 10 años lejos de los escenarios. A pesar de los esfuerzos de su amiga y representante Blanca, no parece que Lila pueda ni quiera volver a ser la que era, pero todo cambia cuando la cantante descubre en internet un vídeo de Violeta, una admiradora suya que lo imita a la perfección .

Con tres películas a sus espaldas, se podría decir que Carlos Vermut ya debería haber consolidado mínimamente su identidad como cineasta, pero la sensación es que esta no es, por ahora, su intención. Su cine sigue mezclando conceptos muy claros y contundentes con una especie de proceso permanente de exploración narrativa, y es exactamente eso lo que se plasma en Quién te cantará. Una vez más, Vermut nos plantea una historia imprevisible, no tanto porque esté llena de giros inesperados, sino por la forma en que su narrativa mutante a medida que avanza. A pesar de ello, lejos de provocar desconcierto, lo que consigue el director madrileño es que cada rincón de Quién te cantará tenga una fuerza y ​​un tono muy particulares, sin que en ningún momento dejen de formar parte del mismo conjunto. Y este conjunto va sobrado de fuerzas para impactarnos una y otra vez.

No es fácil resumir Quién te cantará en pocas palabras. Su principal conflicto, o al menos el que une las tres protagonistas femeninas, es el de la identidad; ya sea perdida, adoptada, robada, falseada o incluso no adquirida. La amnesia de Lila Cassen y su descubrimiento del tipo de persona que era antes, como si se estuviera mirando a un espejo que acaba detestando, tan sólo es el principio. Y es que el personaje de Violeta, que se puede percibir como secundario o concebido al servicio del que necesita Lila, resulta tener una complejidad bastante más acentuada. No es sólo que parezca tener una personalidad diferente según la persona con la que está, sino que incluso para el espectador es difícil llegar a conocerla del todo. De hecho, uno de los aspectos de Quién te cantará que que dejan más huella es precisamente esa sensación de que ninguno de los personajes se nos ha mostrado de forma realmente transparente.

El papel de Violeta se ve afectado, además, por la incidencia de su hija Marta, que suma su absoluta apatía vital a la desesperación de ver la debilidad mental de su madre. Carlos Vermut sorprende por la dura carga psicológica que otorga a esta relación y por la estridencia con que la trata (la escena álgida llega a ser muy incómoda), hasta el punto de convertirla en la trama de más peso de Quién te cantará. Aquí, Vermut no sólo aprovecha para hablar de la evidente choque generacional, sino que también apunta a la falta de rumbo de los jóvenes como Marta, la principal preocupación es “mi móvil hace fotos mucho peores que los de mis amigos “. Es una lástima que esta parte de Quién te cantará quede relativamente coja cuanto a desarrollo, ya que tal vez deberíamos necesidad entender un poco mejor el brutal personaje de la hija.

Otro de los núcleos temáticos importantes de la película es el de la fama, planteado como un auténtico juego de identidades a dos bandas. Lila es el artista, obligada a recuperar y reproducir la imagen personal por la que es conocida en lugar de ser ella misma, mientras que Violeta es la seguidora que sólo encuentra la plenitud y la felicidad cuando adopta la imagen de Lila. Quién te cantará reflexiona sobre este enmascaramiento de la realidad que hace felices a las dos partes, y lo lleva a unas cotas (mejor no desvelar cuáles) que pueden ser bastante enfermizas. Para plasmarlo, sorprende que a Carlos Vermut no le importe tirar de obviedades como la relación cromática entre los nombres de las dos mujeres, o de recursos visuales como la superposición de sus imágenes y la presencia de espejos que provocan reflejos partidos o distorsionados. Incluso no parece preocuparle el hecho de conducir Quién te cantará hacia un desenlace relativamente previsible.

Todo ello explica las impresiones apuntadas al inicio respecto el cine de Carlos Vermut. A veces, parece que la voluntad del director de incluir más ideas y temáticas sobrepasa la capacidad de la propia película, lo que se traduce en estas imperfecciones: falta de desarrollo de alguna trama, conceptos interesantes que quedan un poco dejados o aspectos resueltos por la vía rápida. Pero Vermut se las ingenia para que todo esto forme parte del encanto -por decirlo de algún modo- de Quién te cantará. La obra final es de lo más sólida y coherente, y en todo momento pone de manifiesto la personalidad del autor que hay detrás, el cual, en cierto modo, también está buscando y expresando su propia identidad. tras Quién te cantará, Sólo se le puede decir a Carlos Vermut que siga esta exploración y, sobre todo, que nos vaya entregando más películas como esta.

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