REVENGE

 

Revenge

directora: Coralie Farge

Voces originales: Matilda Anna Ingrid Lutz, Kevin Janssens, Vincent Colombe, Guillaume Bouchède.

género: Thriller. Francia, 2017. 105 min.

Richard es un multimillonario que de vez en cuando se encuentra con dos amigos suyos para salir de cacería. Esta vez, ha decidido llevar su amante Jen, una joven aspirante a actriz, para pasar con ella un par de días en la lujosa casa que tiene en medio del desierto. Sin embargo, sus amigos Stan y Dimitri llegan un día antes, lo que los hace coincidir durante una noche en la que comparten alcohol y drogas. Al día siguiente, aprovechando que Richard debe marchar, Stan arrincona Jen y la viola ante la indiferencia de Dimitri.

Resulta bastante triste afirmarlo, pero estamos en un momento en que el subgénero llamado “rape-revenge” -es decir, la venganza tras una violación- tiene una especial relevancia más allá de la pantalla. Y la verdad es que Revenge es un caso que hay que distinguir, no sólo por su marcado ejercicio de estilo, sino por buena parte de las circunstancias que rodean el hecho que desencadena toda la acción. La francesa Coralie Farge, que se llevó los premios a mejor dirección y mejor ópera prima en el Festival de Sitges 2017, plantea una historia sin demasiada complejidad a nivel de estructura narrativa, pero que lo confía todo a una estética y una brutalidad que acaban dominando el conjunto. En este sentido, Revenge menudo requiere hacer la vista larga -quizás algo demasiado- con la credibilidad de los hechos, pero a nivel global se convierte en un film de género atractivo y coherente con sus excesos.

El mensaje que Coralie Farge quiere transmitir a través de Revenge no se explica tanto desde la reivindicación feminista. Sería demasiado suave quedarnos en estos términos. Aquí lo que hay es la rabia y la venganza más visceral después de sufrir una violación. Busca el castigo más severo para los que creen actuar con impunidad. Y lo cierto es que la sucesión de los hechos consiguen que compartimos esta visión, a pesar de entender que este extremismo violento también forma parte de la intención estética de la película. De hecho, a partir de cierto momento la protagonista ya no es sólo una mujer, sino un animal herido, superviviente y depredador, que trastoca esta caza que habían organizado los tres hombres y los convierte a ellos en presas. No es de extrañar, pues, que Revenge no escatime contundencia visual y física cuando las víctimas son las que son y vienen de hacer lo que han hecho.

Precisamente, el tratamiento que Coralie Farge hace de los personajes masculinos es uno de los apuntes más interesantes de Revenge. Sobre todo, porque también apela claramente al espectador masculino. Tanto en la presentación del personaje de Jen -la referencia a Lolita es evidentemente como en su actitud durante la fiesta nocturna con Richard y sus dos amigos, la cámara parece buscar y acentuar la sexualización de la chica y por unos momentos nos equipara los hombres que la miran. Pero lo que la directora quiere poner de manifiesto es lo que pasa al día siguiente: la interpretación inequívoca de esta actitud como una provocación o un indicio de atracción física, y la incapacidad de admitir un no como respuesta. Es aquí donde Revenge nos desafía a afirmar cosas como “ella se lo ha buscado” o “era inevitable”; todo lo que viene después es, en el fondo, la respuesta de la directora a los que realmente han pensado algo así.

La película no sólo señala el violador, sino dos perfiles perfectamente identificables: el que mira hacia otro lado y el que quiere solucionar el problema por la vía rápida. Además de señalar claramente, Revenge también se esfuerza en ridiculizarlos y exponer su fragilidad y cobardía. En esta línea, Coralie Farge no renuncia a alguna que otra dosis de humor en el transcurso de la sanguinaria cacería de Jen, aprovechando sobre todo la exageración en que cae la acción en más de un momento. Esto también propicia que no nos tomemos los hechos al pie de la letra, ya que, siendo rigurosos, la película debería justificar cómo es posible que una persona sobreviva a todo lo que sobrevive su protagonista. Sin embargo, creo que sería un error entender Revenge como una historia que pretende hablar desde un punto de vista completamente realista.

La película destaca sobre todo por la forma con que la directora nos hace llegar su discurso, y obviamente por la personalidad de su dirección. Los colores saturados del desierto (muy al estilo Mad Max) Y la intensidad con que Coralie Farge rueda cada situación hacen que sea muy difícil apartar la mirada de la pantalla. También es cierto, eso sí, que Revenge alarga un poco demasiado algunos tramos de película, y lo hace sin que ello aporte gran cosa. Esto, sumado a la presencia de algunos atajos convenientes para el argumento, deja la sensación de que la historia queda un poco corta en relación al metraje del film. En todo caso, Revenge tiene suficientes argumentos y bastante atrevimiento para calificarla como una carta de presentación más que atractiva por parte de esta nueva directora francesa. Habrá que estar atentos a sus próximos proyectos.

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