SICARIO

 

Sicario: Day of the Soldado

director: Stefano Sollima

intérpretes: Benicio del Toro, Josh Brolin, Matthew Modine, Catherine Keener, Isabela Moner, Jeffrey Donovan, Elijah Rodríguez, Christopher Heyerdahl.

género: Thriller, drama. USA, 2018. 120 min.

La entrada de unos terroristas a través de la frontera mexicana reactiva la lucha del gobierno de Estados Unidos contra los cárteles que organizan las entradas de inmigrantes. Su objetivo es provocar una guerra interna secuestrando la hija del dueño de uno de los principales cárteles que operan en la frontera. Para hacerlo, contratan el especialista Matt Graver, quien a su vez recupera su colaborador Alejandro para hacer el trabajo sucio.

Tomar el relevo de una notable película como sicario no era nada fácil, sobre todo teniendo en cuenta que tres figuras capitales como Denis Villeneuve (director), Roger Deakins (director de fotografía) y Emily Blunt (protagonista) no repetían presencia. Sin embargo, Sicario: El Día del Soldado ha sabido encontrar su propio rumbo erigiéndose como una secuela casi independiente y con unas prioridades diferentes a la de su predecesora. El director italiano Stefano Sollima relega a un segundo plano la vertiente política de la historia -aunque el hecho inductor es eminentemente político- y también la visión crítica del personaje de Blunt, y se centra en construir un thriller fronterizo que va mucho más a barraca. Sicario: El Día del Soldado retrata la violencia de forma mucho más cruda y salvaje, y al mismo tiempo adopta una mentalidad en la que el juicio moral ya no tiene nada que hacer ante una realidad incorregible que sólo se puede combatir superando en juego sucio a tu adversario.

Stefano Sollima juega fuerte desde el inicio. Mostrar un ataque terrorista por inmolación con la frialdad y explicitado con que lo hace en una de las primeras escenas de Sicario: El Día del Soldado ya deja bien claro que la película no escatimará nada. A nivel argumental, también es controvertida, ya que sirve para “justificar” la posterior decisión política (que a nivel norteamericano se podría definir como profundamente republicana) de vincular terrorismo con inmigración y, por tanto, atacar con dureza a los cárteles mexicanos. Sin embargo, el propio film es consciente, tal como indica el diálogo entre el personaje de Josh Brolin y el Secretario de Defensa (Matthew Modine): “Para hacerlo, tendré que ensuciar las manos” / ” es exactamente por eso que te hemos contratado “. Hecha esta declaración de intenciones, Sicario: El Día del Soldado ensucia, y de qué manera.

La elección de Sollima para dirigir esta secuela no parece casual cuando compruebas que la mayor parte de su bagaje cinematográfico y televisivo (Suburra, Roma Criminal, Gomorra) Se focaliza en la mafia italiana. Y es que Sicario: El Día del Soldado acaba siendo un sanguinario combate entre dos adversarios que básicamente se comportan como organizaciones criminales; los cárteles ya lo son de por sí, y el gobierno de Estados Unidos no encuentra (o quiere encontrar) forma mejor de combatirlos que ponerse a su mismo nivel. Seguramente es por eso, también, que el director se ahorra tanto como puede las escenas de despachos y se pasa casi todo el tiempo en la “zona de combate”. No en vano, es allí donde mejor se mueven sus personajes (Brolin y Del Toro vuelven a estar espléndidos), y donde mejor se entiende la espiral en que se encuentran atrapados. Como indica su título, Sicario: El Día del Soldado se fija en los soldados, por encima de todo.

En este sentido, uno de los focos argumentales más interesantes de la película -y que además coge el testigo de una de las subtramas de sicario-, es la introducción del personaje del joven Miguel. Este relevo generacional, claramente equiparable al que se da a la mafia italiana, pone de manifiesto este camino de no retorno que retrata Sicario: El Día del Soldado; ya no se trata de inmigración o de derechos sociales, sino de hacer dinero y hacerlos toda costa. Tanto el de Miguel como el de la pequeña Isabel son personajes que demuestran la plena conciencia de que los niños y jóvenes tienen del mundo al que les ha tocado pertenecer. Resulta significativo que muchas de las mejores escenas de Sicario: El Día del Soldado a nivel de acción y tensión sean las que están rodadas desde el punto de vista de estos dos personajes, ya que aún son demasiado jóvenes para tener el control de según qué situaciones.

Sicario: El Día del Soldado se ve penalizada por el hecho de no ser muy conclusiva y de actuar un poco demasiado como preludio de una tercera parte que probablemente consolidará este relevo generacional ya introducido. El argumento no tiene mucho contenido más allá de lo que vemos; es directo y explosivo, tal como la propia acción de la película. En el apartado visual, también se muestra incapaz de igualar el virtuosismo que mostraba su antecesora. Y sí, por qué no decirlo, se desprovee de cualquier mirada femenina que contraste tanta testosterona junta. A pesar de todo, Sicario: El Día del Soldado tiene una contundencia como thriller fronterizo que la convierte en tremendamente efectiva en muchos otros aspectos, y al final es así como merece ser valorada.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *