THE ENDLESS

 

 

The Endless

directores: Justin Benson y Aaron Moorhead

intérpretes: Aaron Moorhead, Justin Benson, Tate Ellington, Callie Hernandez, James Jordan, Lew Temple.

género: Ciencia ficción, thriller, terror. USA, 2017. 110 min.

Justin y Aaron son dos hermanos que viven de forma bastante precaria en un apartamento de Los Ángeles. Un día, reciben una cinta de vídeo procedente de una secta con la que convivieron durante buena parte de su infancia y de la que pudieron huir antes de que fuera demasiado tarde. Aunque no querer recuperar aquella etapa de su vida, el contenido de la cinta parece indicar que las cosas han cambiado, así que deciden visitar de nuevo la comunidad.

Justin Benson y Aaron Moorhead son la máxima expresión del hombre orquesta aplicado al mundo del cine. Si en sus dos primeras películas, Resolution (2012) y Spring (2014), ya se encargaban de la dirección, la producción, el guión, el montaje y la dirección de fotografía, a The Endless aunque dan un paso más y se ponen delante de la cámara como actores protagonistas. Y lo hacen para presenciar, junto con nosotros, una historia de ciencia ficción que tenía todos los números de caer víctima de los escasos recursos de que dispone, pero que a la hora de la verdad construye una atmósfera cada vez más incómoda y despliega un misterio que no para de crecer y retorcerse. Aunque mantenernos sin saber muy bien qué está pasando durante buena parte del tiempo, The Endless tiene la capacidad de generar un magnetismo y una expectación muy particulares.

La pericia con que Benson y Moorhead gestionan la tensión de las escenas y la paciencia con que van avanzando en la resolución de incógnitas da pie a todo tipo de teorías. De este modo, el espectador se mantiene activo en el transcurso de toda la película. Y no es una tarea nada fácil, ya que el juego espacio-temporal en que nos sumerge The Endless coge unas dimensiones que fascinan, pero a la vez nos pueden sobrepasar un poco. En muchos momentos, es fácil pensar en Lost o en otras cintas independientes de ciencia ficción recientes como Coherence, Sobre todo porque, dentro de la lógica particular que existe en el microcosmos que crea The Endless, Siempre quedan cabos sueltos o preguntas sin responder. Con este título, no podía ser de otra manera. En todo caso, no hay lugar para la frustración, sino más bien para el estímulo de seguir dando vueltas a la película una vez ha terminado.

Esta duda constante de si lo que presenciamos es verdaderamente real o un montaje es la gran arma de The Endless, Sobre todo porque es un punto de vista que compartimos con los dos protagonistas. Justin Benson y Aaron Moorhead juegan en todo momento con esta incógnita; por ejemplo, introduciendo toques de humor cuando alguna escena se va poniendo demasiado serio, o realimentando la interpretación del carácter sobrenatural de los hechos cuando menos lo esperamos. Es como si la película nos estuviera mirando de reojo y con una sonrisa maliciosa todo el tiempo, pero sin caer en el engaño al espectador. Hay quien puede asumir todo lo que ve y entender The Endless como un auténtico thriller de terror, y quien, desde la suspicacia, tomarse como un “juego” de ciencia ficción y decidir participar. Todo esto hace que se llegue al tramo final con una gran expectativa, y que éste adopte una especial potencia; y realmente es aquí donde el filme acaba de despuntar del todo.

The Endless no necesita grandes recursos visuales (supongo que tampoco puede aspirar a más) para manifestar su universo propio y dejarnos imágenes de lo más impactantes grabadas en la retina. Se nota que los efectos especiales están reservados para momentos concretos, pero cuando aparecen no decepcionan nunca. En todo caso, Benson y Moorhead consiguen que la película no dependa de estos efectos, sino que sean un complemento más dentro de una dirección muy cuidada y trabajada. La película, además, se aprovecha de un guión que resulta básico para hacer avanzar la historia. El inquietantes diálogos de Aaron y Justin con la cabeza de la comunidad, las historias que les cuentan algunos de los otros personajes, los propios dudas y discrepancias que van surgiendo entre los dos protagonistas … todo influye en la evolución de The Endless, Y también en cómo varía nuestra percepción de “qué demonios está pasando”.

Más allá de la narración que ocupa la película en sí, The Endless activa toda una lectura psicológica y existencialista que resulta realmente aterradora. Y probablemente no estamos en condiciones de digerir hasta que no ha pasado un cierto margen de tiempo una vez acabado el film, cuando hemos podido aclarar un poco las ideas. La propuesta de Justin Benson y Aaron Moorhead es de aquellas que puede llegar a remover las neuronas si uno empieza a darle vueltas (nunca mejor dicho). Después de todo, los fines que la historia deja sueltos o los virajes de más que haya podido hacer hasta llegar a la conclusión no hacen más que alimentar esta sensación final casi vertiginosa. Acaso todo esto no era más que un pase de rosca mental que no lleva a ninguna parte? Podría ser una reacción válida, pero quedarse con esta concepción de The Endless sería desaprovechar uno de los títulos de ciencia ficción más estimulantes de los últimos años.

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