VERANO DEL 84

Summer of 84

directores: Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell

intérpretes: Graham Verche, Judah Lewis, Caleb Emery, Cory Gruter-Andrew, Tiera Skovbye, Rich Sommer.

género: Aventuras, intriga. 2018. 100 min.

Durante el verano de 1984, la población de Cape May (Oregón) vive atemoritzada por la desaparición en serie de más de una docena de niños en los últimos años. Davey, un adolescente con gran afición por las conspiraciones, comienza a sospechar que su vecino, el agente local de policía Wayne Mackey, es el responsable de estos crímenes. Con la ayuda de sus tres mejores amigos y de su vecina Nikki, Davey comienza su propia investigación, con los peligros que ello conlleva.

La llegada del fenómeno Stranger Things el año 2016 supuso el punto álgido de lo que podríamos denominar como la gran era de la nostalgia en el entretenimiento. Básicamente, esta tendencia parecía asegurar el éxito en todo lo que nos traslade a los años 80 mediante la recuperación de una estética y unos elementos narrativos propios de los grandes éxitos cinematográficos de aquella época. Sin embargo, llega un momento en que repetir la misma jugada ya no vale, y Verano del 84 es un claro ejemplo. La película, dirigida por Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell, incluye todos los ingredientes preceptivos (barrio residencial, grupo de amigos, bicicletas, walkie-talkies y un gran misterio para resolver), con el pequeño detalle que los personajes ya son adolescentes y que el enemigo es un asesino en serie. Y poco más. Verano del 84 lo confía todo a una fórmula que cree que funcionará por inercia y se olvida de ofrecer algo genuino o distintivo.

En términos generales, no se puede negar que Verano del 84 se deja ver con facilidad. Arranca con cierto impacto, plantea el misterio sin perder el tiempo y mantiene un ritmo muy dinámico durante todo el metraje; además, sabe captar mínimamente la atmósfera lúdica de la época que retrata. Ahora bien, la película falla particularmente en dos aspectos: no llega a dotar a los personajes del carisma necesario y no satisface las expectativas generadas cuando llega la hora de la verdad. El guión de Matt Leslie y Stephen J. Smith se queda en el trámite y no resulta tan astuto como se cree. De hecho, su intento de jugar al despiste con las evidencias es de aquellos que, una vez se conoce la resolución de la historia, puede hacer mosquearse, y con razón, más de un espectador. Es cierto que Verano del 84 busca un giro inesperado con su final, pero la sensación es que ya es un poco demasiado tarde para convencernos.

Además de los referentes que emula de forma evidente, la película habría ganado entidad si hubiera establecido un rumbo concreto en su tono. Y es que Verano del 84 nunca resulta bastante divertida para ser considerada una comedia, ni bastante inquietante para ser apreciada como thriller; y aún menos como exponente de género de terror. Los apuntes cómicos que aportan algunos de los personajes acaban siendo anecdóticos, mientras que el misterio principal nunca nos llega a poner la piel de gallina. Tampoco el componente sentimental que parece añadirse a la trama tiene suficiente gancho. Por todo ello, Verano del 84 queda en tierra de nadie, sin más propósito que el de ir avanzando hasta su resolución. Por mucho que la película no haga nada mal de forma flagrante, tampoco consigue ser realmente memorable en ningún aspecto.

Más allá de los aciertos y errores que presenta propiamente el film, su losa principal es la mala elección del momento en que se nos presenta. Quizá hace cinco años Verano del 84 hubiera tenido una mejor recibida, pero ahora que todo el mundo ha visto Stranger Things es muy complicado no pensar en todos los aspectos en que la serie es superior. Incluso aquella super 8 de J.J. Abrams funcionaba claramente mejor. Y la comparación es necesaria para que esencialmente todas son el mismo producto. Así pues, la pregunta que habría que hacer a Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell es: ¿por qué había que presentar ahora una película que ofrece el mismo sin proponer nada de innovador? Si esperaban que Verano del 84 bastaría cogiendo el rebufo de las tendencias, iban errados. De acuerdo que todos hemos acabado cayendo en el encanto nostálgico de los años 80, pero tampoco compraremos sistemáticamente todo lo que lleve esta etiqueta.

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